La ofrenda de los dioses japoneses llegó al FIC

La eterna batalla entre el bien y el mal se presentó en el teatro Bicentenario dos montajes de la tradicional danza

Foto: Especial

Foto: Especial

Sandra Medina

LEÓN, Gto.- Todo un éxito resultó la presentación de Kagura de Hiroshima, de teatro tradicional japonés, que se pudo admirar en el Teatro del Bicentenario.

El sincretismo de esa cultura y los significados de sus historias, así como el vestuario y la escenografía, así como los sonidos cautivaron al público presente que se dio cita en el recinto.

Un total de 17 artistas seleccionados participaron en la puesta en escena donde el canto y la danza Kagura representa una ofrenda para los dioses de la mitología japonesa, que están conectados a los ciclos del cultivo y que nacieron para agradecer las bendiciones de la naturaleza.

La dirección escénica estuvo a cargo de Hideki Hayashi; la asistente de dirección, Mitsunori Sunada; en el diseño sonoro estuvo Shigemi Yokoyama; en el diseño de iluminación, Kenjiro Teraoka; en el diseño escénico, Keiji Masuda; el registro fue de Yasuhiko Kubo; la interpretación y traducción, de Sakiko Yokoo; la realización de vestuario, de varios artesanos y la música seleccionadas fueron canciones de la tradición oral popular.

El arte escénico tradicional representantivo de Hiroshima, que goza de gran popularidad y aprecio entre la gente, por lo que el director del Instituto de Arte de Kagura de Hiroshima, Hideki Hayashi, agradeció al Festival Internacional Cervantino (FIC) por la invitación a la 43 edición.

Comentó que desde tiempos ancestrales los japoneses creen que los alimentos llegan a ellos por el poder y la generosidad de los dioses de la naturaleza que habitan en el agua, el viento, el sol y la tierra.

Con el paso del tiempo se ha conformado la danza ritual Kagura, por lo que ahora los festivales de otoño se realizan no sólo como agradecimiento sino como un arte para contar historias de su cultura.

Esa noche presentaron una obra sobre Momijigari, basada en una pieza de teatro Noh, escrita por Kanke Kojiro Nobumitsu en el siglo XV, que trata sobre una tradición del otoño en ese país, habla de la generosidad, los cambios de estación contundentes, hasta la caída de las hojas.

Por otra parte también se mostró Yamatano Orchi, que parte de la leyenda más antigua y emblemática del Sitoísmo, y relató el esfuerzo que conlleva el cultivo del arroz, alimento básico en esa cultura y para lograrlo los ancentros lidiaban con los peligrosos desbordamientos. Yamatano Orochi es la metáfora de la generosidad de las montañas que guardan y dejan correr el agua.

Leave a Reply

Deja un comentario